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jueves, 1 de agosto de 2013

Construyendo a Talos



Jasón y los Argonautas es probablemente la película más conocida de Ray Harruhausen, y la escena de la lucha con los siete esqueletos forma ya parte del imaginario colectivo, pero no menos impresionante es el momento en el que Talos, el gigante de bronce, ataca a Jasón y sus hombres. Y por lo visto, Talos y el maestro Harryhausen tienen bastantes aficionados dispuestos a hacerles un merecido homenaje.

Ya hace unos años, me impresionó gratamente la estatua realizada por Domingo Lizcano para la exposición que se hizo sobre Harryhausen en la fundación Luis Seoane de La Coruña a finales de 2009, y de cuyo proceso creativo dio razón en su blog Artedecine. El asunto consiste nada más y nada menos, que en tallar la estatua en porexpan, ahí es nada, pintarlo con un fondo de verdín y darle una pátina de bronce. Dicho así parece fácil, pero de eso nada. No hay más que ver las fotos para sorprenderse con el terrible trabajazo.


Y ayer me entero por el amigo Lord Ruthwen y a través de la web Colossa (dedicada a Harryhausen y que  publica una revista digital gratuita que ya va por el segundo número y que no deberíais dejar de ver), de que en Valladolid, la gente del taller de escultura Prometeo, ha construido este impresionante Talos gigante. En su web podéis ver más fotos, pero aquí tenéis unos ejemplos del proceso creativo. El sistema empleado es muy similar al de la estatua de Lizcano, sólo que en tamaño mayor y tirando de grúa, claro. Impresionante es decir poco. Como detalle friki, deciros que os fijeis en la segunda fotografía, a ver si veis al fondo a cierto contrabandista metido en carbonita...



lunes, 13 de mayo de 2013

Una mala semana para la ciencia ficción


Sobra decir que esta pasada semana ha sido dura para el mundo del cine en general, y para el de la ciencia ficción en concreto. El miércoles nos desayunábamos con el fallecimiento de Ray Harryhausen, maestro de los efectos especiales y del stop motion, que fallecía a sus 92 años. Harryhausen deje huérfanos a miles de cinéfilos que se criaron viendo películas como Jason y los Argonautas o Furia de Titanes (para los jovenzuelos recalcaré que la de 1981, no la de 2010), en un tiempo en el que los efectos especiales impresionaban y sorprendían al personal de una forma que, actualmente, quizás, hemos perdido.

En una época en la que los efectos digitales hacen posible cualquier cosa que el guionista pueda imaginar, las creaciones de Harryhausen (que por cierto, fue amigo de Ray Bradbury) pueden resultar a ojos actuales simplonas y poca cosa, pero nada más lejos de la realidad. Escenas como la de los esqueletos de Jasón y los Argonautas, de unos cinco minutos de duración, eran un auténtico ejercicio de inventiva y paciencia, que costó más de 5 meses de rodaje, y que en su momento dejó con la boca abierta a más de uno en el cine. 

Gente como Steven Spielberg o Peter Jackson consideran a Harryhausen su mayor referente, e incluso George Lucas, que en su momento dio un giro de 180 grados a la industria de los efectos especiales con el uso totalmente revolucionario de las maquetas en la primera trilogía de Star Wars, ha llegado a decir que sin Harryhausen seguramente la saga no habría existido.


Por si esto fuera poco, ayer nos levantábamos con la noticia de que Constantino Romero, maestro del doblaje español, del que ya hablamoshace unos meses con motivo de su retiro, había fallecido a los 65 años. Qué decir del hombre que ha sido la voz de Sean Connery, Clint Eastwood, Terminator, Darth Vader o Roy Batty, el replicante de Blade Runner. Frases como “hasta la vista, baby”, “alégrame el día”, “mi nombre es Bond, James Bond” “he visto cosas que nunca creeríais” y por supuesto “yo soy tu padre”, quedarán para siempre ligadas en la memoria de varias generaciones de cinéfilos españoles al inconfundible sonido de su voz. 

Que la fuerza sea con ustedes, maestros.